domingo, 6 de noviembre de 2011

...estoy en lo alto del precipicio y mantengo dos opciones: saltar o quedarme sentada en él.

No sé cómo sentirme. Dices que estoy feliz, pero a caso están mis labios curvados en estos momentos¿? Ya te digo yo que no, siento hambre y no como, siento frío y no me arropo, siento ansiedad y no vomito, siento miedo y no me asusto, siento felicidad y no sonrío. Simplemente no sé qué sentir ni qué hacer. Sólo sé que he perdido algo muy importante, y aunque siempre hago todo lo que está en mi mano para que salga bien, siempre hay una palanca que falla y el coche deja de funcionar...

Si te alejas, corro hacia ti, si me evitas más me acerco y si lloras más lloro yo. Ayer cesó la lluvia, el cielo brillaba a la vez que lo hacia todo mi ser. Pero hoy el cielo está ennubulado y lluvioso, hace frío y no estás conmigo. Siento que me he equivocado y no sé que botón apretar, sólo me queda mirar abajo del precipicio y esperar a que pase la lluvia o quedarme dormida para siempre. Si me quedara dormida no te dolería, sentirías alivio verdad¿? Porque dejaría de existir y no tendrías que ver lo feliz que estoy por creer que el cielo va a cambiar de color por mi, que alguien puede llegar a quererme sólo un poquito. A veces digo cosas sin sentir, sin pensar pero no estás sola, nunca te dejaré sola aunque te marches de mi lado. Porque no eres tú la que se va, yo elegí coger el timón sin barco.

Sigo en el mismo precipicio sin saber qué hacer, lloro por no poder, lloro por ser así.




M.

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