No tengas miedo, yo estoy aquí.
Coge mi mano, de aquí no me marcho.
Y si algún día no me ves, cierra los ojos, ábrelos y ahí estaré para guiarte hacia la felicidad.
Haré desaparecer la soledad que un día hubo en ti y volveré a llenar todo tu ser de felicidad.
Sólo habrá sonrisas en ti, y la luz brillará en ti de un modo que nada la podrá apagar.
Ven, abrázame y nunca te sueltes porque yo no lo haré.
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