Fue un cálido verano el que dejamos atrás, los niños jugaban en la arena lisa, construyendo sus propios castillos de arena, sin importarles si se levantaba aire, nosotros los mirábamos entusiasmados, pues esperábamos ansiosos la llegada de nuestro bebé.
Escrito de verano por Florence, mi abuela.
B.
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